No pensé que me pasaria

No pensé que me pasaría a mí….

Les ha pasado que cuando escuchamos una noticia triste acerca del fallecimiento de un ser querido, familiar o amigo de alguien más, muchas veces pensamos en el dolor que pasa el familiar que experimenta la perdida, y si resulta ser alguien que llegaste a conocer se puede incrementar el sentimiento de empatía. Si por alguna razón resulta que tienes el compromiso moral de asistir al  velorio  de esa persona que puede ser el tío de un amigo, el pariente de un cliente, la abuelita de tu cuñado o la esposa de tu profesor etc. Al estar envuelto en este ambiente que no es nada agradable, llegas y percibes gente seria con el rostro descompuesto, trajes , camisas y chamarras negras en señal de luto, ojos llorosos y de fondo un féretro donde supones se encuentra este ser querido de alguien a quien vienes a dar  el sentido pésame, que consiste en frases trilladas y compuestas como: “mi más sentido pésame”, “estamos contigo”, “comparto tu dolor”, “no somos nada” o un simple abrazo y apretón de manos y tratas de perderte entre la gente o saludar fríamente a algún otro conocido en el lugar y esperando solo el momento para poder retirarte en el anonimato porque sientes que el ambiente, los llantos y el dolor ajeno de los familiares más cercanos del fallecidos te llena de tristeza  y asfixian; cuando un grito desconsolado rompe el silencio  y podemos llegar hasta decir: “pobre gente, como sufre”.

Bueno, el pasado 6 de Agosto, mientras descansaba en casa con mis tres niños y mi esposa, se hizo realidad lo que pensaba que a mí no me pasaría, recibí la peor noticia que he tenido hasta hoy, mi hermana mayor me llamaba con una voz entre llorosa y controlada diciéndome… –“Hermanito mi papa ya partió con el Señor” negación momentánea mientras mi rostro palidecía se agolparon mil pensamientos en mi mente tratando de encontrar sentido a las palabras obvias de mi hermana, termine la llamada, mi esposa al oír que algo no estaba bien pregunto y respondí “mi padre ha muerto”. Enseguida me dispuse a ir al encuentro de mi madre y mis hermanos que se encontraban reunidos en casa de mi madre a 30 min de camino, al llegar me encontré con una escena que solo había visto en mi imaginación, cuando tratas de no pensar lo que pasaría, pero que ya estaba pasándome, el ver a mi madre con su rostro lloroso pero serena, a mi hermana que me había llamado recibiéndome con su carita roja abrazándome y consolándome y mi hermana, la mayor de todos con sus ojos vidriosos pero tranquila , pase a la habitación donde yacía el cuerpo de mi padre para despedirme con un beso, el descansaba de una serie de padecimientos cardiacos que lo venían aquejando, y mientras un gran dolor  penetraba mi corazón de hijo, al mismo tiempo sucedía algo indescriptible, la presencia  sobre natural de  Aquel que venció la muerte  para regalarnos vida eterna, era quien me consolaba en ese momento “porque buscas entre los muertos al que está conmigo?” Mi papa peleo la buena batalla y recibió la victoria.

Al día siguiente por la noche era la hora del velorio, fue allí que me di cuenta que la historia de las noticias tristes se estaba repitiendo, solo que ahora yo era uno de los protagonistas, yo era el familiar que había perdido un ser querido, mi padre, entonces de alguna manera todas aquellas experiencias en las que presencie el dolor ajeno, y hasta tuve empatía de este; cayeron sobre mi como un sorteo que me toco ganar y entonces  me vi entrando a una funeraria con mi esposa de la mano, vi gente  vestidos de negro, trajes y chamarras del mismo color y un féretro al fondo de este cuarto, solo que en esta ocasión la gente de negro eran mis hermanos y mi madre, que ya  habían llegado anticipadamente y en el féretro se encontraba lo que en vida fue mi padre y aunque tuve una profunda tristeza como un sentimiento que jamás había experimentado por esta nueva experiencia en mi vida, al mismo tiempo nos invadía a mi madre y hermanos el consuelo y una paz que sobrepasa todo entendimiento como no la puede dar este mundo de que mi papa no estaba allí sino que se encontraba donde no hay más dolor ni lágrimas y con la certeza de que ya nada ni nadie podría arrebatarlo de las manos del Señor.

Mientras seguía llegando la gente a la sala del funeral y saludaban a los presentes, yo me encontraba recibiendo las frases ya antes mencionadas y la empatía de familiares y amigos por la perdida, fue entonces que  me di cuenta que todas estas condolencias que yo algún día ofrecí y que ahora recibía, cobraban un gran sentido para mí en ese momento de agradecimiento y de apoyo por lo ocurrido.

No existe una formula o un manual para superar el deceso de un ser querido, y aunque las circunstancias de cada caso son siempre diferentes, de lo único que si puedo estar seguro y dar testimonio es que enfrentar la perdida de alguien amado no es fácil pero existe una gran diferencia cuando lo enfrentas solo en tus propias fuerzas o cuando estas parado firme en la Roca eterna, inconmovible que te sostiene con brazo extendido como lo hizo con mi familia y conmigo. Gracias Jesucristo.

 

 

Author: expresiondevida

Share This Post On

1 Comment

  1. Iˇ¦ve read a few good stuff here. Definitely price bookmarking for revisiting. I surprise how much attempt you set to create one of these excellent informative web site.

    Post a Reply

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *