Reglas del combate

Reglas de combate

Conflictos de pareja

     Es muy común oír que es malo pelear cuando se trata del matrimonio, que no lleva a nada bueno y hay que evitar las peleas de cualquier manera. Bueno puede ser que tengan razón, que no hay que pelear y evitar los conflictos pero la realidad es otra, cuantas parejas conocemos que no puedan tener un conflicto, desacuerdo, pelea o discusión acalorada por el motivo que ustedes quieran. El rango va desde falta de comunicación, problemas económicos, conductas inadecuadas hasta el no bajar la tapa del escusado y no tapar la pasta dental. Pero la realidad es que siempre habrá algún tipo de conflicto o desacuerdo en el matrimonio.

    Recuerdo cuando mi esposa y yo éramos aun novios, que todo era color de rosa y que los dos pareciéramos que teníamos una armonía perfecta en la forma de pensar, en nuestros gustos,  el proceso de toma de decisiones era muy sencillo pues básicamente los dos buscábamos el darle gusto al otro aun si significaba pasar por alto nuestras propias preferencias.

    Todo esto empezó a cambiar poco a poco cuando unimos nuestras vidas en matrimonio y cuando empezamos a conocer a las nuevas personas que éramos al vivir juntos. Esto no quiere decir que antes éramos falsos o hipócritas, sino que son distintas etapas que van moldeando a la persona y tú vives en la realidad que te corresponde al momento.

    La verdad es que una pareja de casados necesita desarrollar su propia dinámica para lidiar con los desacuerdos y conflictos que se encuentren en el camino pues es casi inevitable que los tendrán en algún momento de su relación. Por ello es mejor estar preparados y prevenir que estos logren explotar por tratar de contenerlos como una olla de presión. Los problemas no resueltos o contenidos en forma de negación son los más perjudiciales para la vida de la pareja, la Biblia lo describe como raíz de amargura; en Hebreos 12:15 dice:

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”

Es mejor que antes que pueda formarse esta raíz o  que explote el conflicto en algo mayor se  fijen las “reglas del combate” por así llamarlo. A continuación algunos consejos que le pueden ayudar a establecer límites y reglas:

  1. Nunca discuta cuando alguno de los dos están alterados por que es muy probable que se digan cosas que no sienten y que lastimen a su cónyuge. Proverbios 15:18 dice: “ El que es iracundo provoca contiendas; el que es paciente las apacigua”
  2. Cuando no tenga la razón admítalo con humildad y cuando si la tenga es mejor callar. Es común que cuando uno de los dos tiene la razón el otro adopte una actitud defensiva para no aceptar la falla. Y el que si la tiene adopta el eslogan de “Te lo dije” que no conlleva a nada, Proverbios 15:1 dice: “La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego”.
  3. Trate hasta donde es posible de resolver cualquier conflicto llegando a un acuerdo cediendo de ambas partes y no dejando que se prolongue más de lo necesario pues los temas sin resolver se convierten en parásitos que infectan la relación. Efesios 4:26 dice:  “Si se enojan, no pequen.» No dejen que el sol se ponga estando aún enojados”
  4. Nunca le falte al respeto a su pareja, no importa que enojado este, el respeto físico y verbal son pilares en el desarrollo de una familia saludable Efesios 5:25 (BLPH) dice:  “Guárdense mutuamente respeto en atención a Cristo”

    Sobre todo anteponga sus intereses al de su cónyuge, escoja sus batallas por que no siempre es saludable discutir por cosas intrascendentes y triviales que no llevan a ningún fin más que a una lucha de poder, su cónyuge no es su enemigo sino su compañero de vida. El amor y la buena comunicación son el pegamento perfecto para la obra de Dios llamada familia. Por último y lo más importante encomienda a Jesucristo tu vida y la de tu familia y deja que El lleve el control de ellas.

“Más valen dos que uno,
porque obtienen más fruto de su esfuerzo.
Si caen, el uno levanta al otro.
¡Ay del que cae
y no tiene quien lo levante!
 Si dos se acuestan juntos,
entrarán en calor;
uno solo ¿cómo va a calentarse?
 Uno solo puede ser vencido,
pero dos pueden resistir.
¡La cuerda de tres hilos
no se rompe fácilmente!”

Eclesiastés 4:9-12

Author: expresiondevida

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